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HISTORIA DE LOS HURONES
El hurón doméstico, descendiente del hurón eurasiático,
fue probablemente una de las primeras especies de mamíferos pequeños
en haber sido domesticada en el Viejo Mundo. Sin embargo, a pesar de ser
dóciles, conservan ciertos rasgos de independencia en su carácter
y esto ha hecho que en ocasiones no se reconozca su condición de
especie doméstica.
No se conoce con exactitud cuándo o dónde ocurrió
su "domesticación", excepto que es probable que haya
sido en el Egipto antiguo, alrededor del año 3,000 A.C, quienes
aparentemente los utilizaban para el control de roedores en los graneros.
La primer mención de los hurones fue hecha por Strabo, alrededor
del año 20 A.C, quien menciona que se habían traído
hurones desde Libia. Existen otros reportes del Siglo IV A.C, cuando estos
animales fueron utilizados por los griegos y romanos para la exterminación
de plagas de ratas, conejos y serpientes en Europa y Asia. Durante el
Renacimiento, las familias de escasos recursos utilizaron a los hurones
para la caza y, de esta manera contaban con un medio para conseguir más
alimento.
Posteriormente vuelven a ser mencionados por Lineo y después aparecen
en diversas publicaciones europeas con relación a su uso doméstico
como animales de compañía. Parece que estos animales adquirieron
popularidad cuando en el ultimo tercio del Siglo XIX, la Reina Victoria
1 de la Gran Bretaña adoptó como mascota a un hurón
albino, que era el tipo clásico de un hurón inglés
de esa época. Los animales reproducidos y criados en cautiverio
eran considerados como pura sangre; sin embargo, en las islas inglesas
y el norte de Europa, existía una especie silvestre de mustélido
denominado turón, de color café, que en ocasiones era cruzado
con algunos de los animales de la variedad doméstica, ya que las
crías tenían buenas características para la cacería.
La primera generación siempre era de color café y generalmente
se seguían cruzando con animales de la variedad doméstica.
El turón es más oloroso, vigoroso, produce sólo una
camada al año y se considera una variedad silvestre; mientras que
la variedad doméstica, es decir el hurón, tiene dos camadas
al año.
No se sabe en forma clara cómo llegaron los hurones por primera
vez a Estados Unidos de Norteamérica, aunque probablemente fue
hace 300 años, junto con los colonizadores ingleses o a través
de España en el Siglo XIX. En América fueron utilizados
también para cazar roedores; sin embargo, esto fue declinando conforme
aparecieron las compañías para el control de estas plagas
y entonces su función cambió para convertirse en animales
de investigación.
El hurón doméstico debe diferenciarse de la especie silvestre
endémica de los Estados Unidos de Norteamérica, el hurón
de patas negras la cual enfrenta un grave peligro de extinción
por la drástica disminución del número de perritos
de las praderas, su principal fuente de alimento, la modificación
del hábitat y la introducción de enfermedades exóticas,
por lo que han sido sometidos a un intenso programa de conservación
en cautiverio y reintroducción a vida libre.
El hurón doméstico tampoco corresponde a la fauna silvestre
nacional mexicana; sin embargo, curiosamente se dice que existen "hurones
silvestres" en nuestro país; lo cual en realidad no es cierto.
En el estado de Chiapas al grisón (Galictis vittata) se le llama
hurón y en el estado de Morelos a la comadreja (Mustela frenata)
también se le denomina de esta manera. Ambas especies son mustélidos;
pero no son la misma especie que el hurón que se cría para
animal de compañía.
A través de selección artificial se ha llegado a las variedades
de hurones que existen hoy en día, reconociéndose dos grandes
líneas con base a selección de carácter: los animales
que aún se crían para cacería y aquellos que lo son
como mascotas, mucho más dóciles que los primeros.
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