
Fijacion ventral de luxo fractura
atlantoaxial en un canino
Dr. Enzo Bosco Vidal,
Dr. Javier Green Lazo,
Dra. Pamela Bau.
- Chile
Introducción
Los procesos compresivos de la médula
espinal son producidos en su generalidad por hernias discales,
neoplasias o producto de inestabilidad vertebral. Sin
embargo, las luxofracturas vertebrales se suceden posterior
a un traumatismo, lo que conlleva a una compresión
espinal aguda, generalmente de carácter grave.
No cabe duda que dependiendo del segmento espinal es también
el grado de compromiso medular.
Cuando la compresión por luxofractura
ocurre en segmentos toracolumbares, el pronóstico
se define como muy grave, producto de que el canal vertebral
es muy angosto, y por ende, la compresión acontecida
es muy marcada. Esto último conlleva con gran frecuencia
a la laceración medular, evento que es irreversible.
En los casos donde se comprometen vértebras cervicales,
los pacientes tienen mejores expectativas de resolución
fisiológica, producto de que en estos casos el
espacio vertebral cervical es mucho más amplio
y, por lo tanto, la médula espinal tiene más
libertad de movimiento o desplazamiento frente a desviaciones
o compresiones graves.
Los procedimientos quirúrgicos a
realizar consisten todos en fijar la luxofractura e intentar
de que el neuroeje quede alineado para no incurrir en
compresión espinal. Cuando esto no puede lograrse
completamente, se trata de realizar la descompresión
de la médula a través de una laminectomía,
que afortunadamente es de gran ayuda para el paciente.
El caso descrito en este trabajo, corresponde
a un paciente Fox Terrier que sufrió un politraumatismo,
en el cual se produjo una luxofractura atlantoaxial de
carácter grave, pero que sin embargo no indujo
perdida de dolor profundo. Debido a esto, se tomó
la decisión de realizar la fijación atlantoaxial
y posteriormente una laminectomía, que al cabo
de 8 meses permitió que el paciente volviera a
caminar con gran satisfacción para el propietario,
para el paciente y para los profesionales que la realizaron.
Material y métodos
Un canino Fox Terrier macho de 7 años
de edad, fue presentado en la Clínica de Pequeños
Animales de la Facultad de Medicina Veterinaria de la
Universidad de Chile, con una historia clínica
de atropello y trauma en la zona cervical.
El examen clínico mostró una
incapacidad de movilización y un marcado dolor
cervical, caracterizado por una disminución del
movimiento y rigidez

El paciente fue sometido a un examen neurológico,
cuyos resultados se muestran en la tabla N°1

Se tomaron radiografías de cuello,
vistas LL y VD, las cuales mostraron fractura completa
del cuerpo del axis y luxación atlanto-axial.

Radiografía
cervical lateral, mostrando luxofractura atlanto-axial
Considerando el examen neurológico
y las radiografías, se optó por realizar
una cirugía para hacer una fijación ventral
de la luxofractura con dos placas de acero inoxidable
y tornillos.
El protocolo de anestesia utilizado fue
el siguiente: premedicación con acepromacina en
dosis de 0.2 mg/kg y atropina en dosis de 0.04 mg/kg,
el paciente fue inducido con Tiopental en dosis de 10
mg/kg y mantenido con oxigeno e Isofluorano, a razón
de 1 It de oxigeno y 2 It de Isofluorano.
Luego de la preparación de la piel,
el paciente fue ubicado decúbito dorsal. Se realizó
el abordaje ventral a través de una incisión
longitudinal en la línea media. Los cuerpos de
atlas y axis fueron despejados de tejidos blandos para
visualizar la zona afectada.
Luego se realizaron 4 hoyos con un taladro
manual, 2 en el cuerpo vertebral del atlas y dos en el
de la tercera vértebra cervical para localizar
las dos placas de acero inoxidable, una a cada lado de
la línea media.
Como tratamiento médico complementario
se utilizó un bolo de Dexametasona en dosis de
0.5 mg/kg IV, Vitamina E 1200 UI/sid por 21 días
y Cefradina 10 mg/kg TID por 7 días.
Después de la cirugía se tomaron
radiografías cervicales, las que mostraron la localización
de las placas utilizadas para la fijación.

Radiografía
cervical ventrodorsal, la que muestra placas y tornillos
después de la cirugía
Después de la cirugía el paciente
mostró signos leves de mejoría, pero luego
de 2 semanas, los signos neurológicos aún
estaban presentes. Entonces se realizó una mielografía,
utilizando la técnica baja, la cual mostró
una compresión ventral importante de la médula
espinal en la región atlanto-axial.

Radiografía lateral que muestra
una compresión transversal ventral de la médula
espinal en la región atlanto-axial.
Debido a que aún existían
signos neurológicos de compresión medular
y a los resultados de la mielografía, se realizó
una laminectomía para disminuir la presión
sobre la médula espinal en esta región.
Para realizar esta cirugía se utilizó el
mismo protocolo de anestesia que en la cirugía
anterior. Luego de este procedimiento se volvieron a tomar
radiografías de cuello.

Radiografía lateral que muestra la lamínectomia
de la región atlanto-axial.
El paciente fue evaluado una semana después,
presentando una recuperación importante de la espasticidad
de los miembros, pero persistía la incapacidad
de incorporarse totalmente. Dos semanas después
fue evaluado nuevamente donde el paciente mostró
franca mejoría, pero era incapaz de incorporarse
totalmente, sólo lograba mantenerse decúbito
esternal.
Después se realizaron controles mensuales
durante 4 meses, donde se apreciaba algún grado
de mejoría pero en forma gradual y lenta. Luego
por circunstancias, hubo una desconexión con el
propietario, y solo luego de varios meses se contacto
nuevamente, quien informo que Washington había
vuelto a caminar luego de 8 meses post cirugía
.
Fue citado a control, observando al paciente caminando,
con una leve tetraparesia con disfunción propioceptiva
incipiente en los 4 miembros (Fig. 6).

.Paciente 11 meses posterior
a la cirugía.
Discusión
A pesar de que en medicina veterinaria en
Chile, son comunes las fracturas de columna, debido a
la alta tendencia de los caninos a sufrir atropellos,
es difícil encontrar publicaciones de casos de
fractura de cuerpo de axis con subluxación atlantoaxial.
La evidencia mostrada en este caso, indica
una severa lesión del segmento cervical, debido
a que el canal vertebral en esta área es más
grande que en otros segmentos de la columna, por lo que
se requiere un daño mayor que en los otros segmentos
para producir este grado de compresión medular
y, por ende, la signología neurológica clínica
(Jeffery, 1995).
La estabilización ventral de este
tipo de fracturas puede ser realizado con placas de acero
inoxidable, cemento óseo o placas de Titanio. Lo
más importante es lograr una adecuada estabilización
con el material utilizado (Wheeler, 1994).
Debido a que la lesión ocurrió
entre la 1ra y 2da vértebra cervical, existe un
alto riesgo al realizar la estabilización de la
fractura, debido a que esta muy cerca del tronco encefálico,
pudiendo causarla lesión de algún núcleo,
por ejemplo provocar falla respiratoria (Oliver, 1997).
La mielografía como control después de la
cirugía es muy importante debido a que es la única
forma de evaluarla compresión medular, luego de
realizada la estabilización quirúrgica.
El tiempo entre la cirugía y la mielografía
debe ser la menor posible para prevenir un mayor daño
medular (Clemmons, 1998 comunicación personal).
La laminectomía fue realizada porque
el resultado de la mielografía efectuada después
de la estabilización ventral, evidenció
una severa compresión ventral de la medula espinal
a nivel atlanto-axial.
Es muy importante de mencionar que en este
tipo de lesión, el cuidado post?quirúrgico
debe ser muy riguroso, realizando un vaciamiento de la
vejiga en forma periódica, ya que está alterado
el reflejo detrusor. Además se debe cambiar de
posición al paciente, también en forma periódica
para evitar escaras (Wheeler, 1994).
Bibliografía
Oliver J.; Lorenz M.; Konegay J. Handbook
of Veterinary Neurology. 3,d Editions, Philadelphia, W.B.
Saunders Company pp 173?215.
Wheeler S. and Sharp N. 1994. Small Animal Spinal Disorders
Diagnosis and Surgery. London, Mosby-Wolfe, pp 171191.
Wheeler S. and Sharp N. 1994. Small Animal Spinal Disorders
Diagnosis and Surgery. London, Mosby?Wolfe, pp 203219.
Jeffery N. 1995. Handbook of Small Animal Surgery. London,
W.B. Saunders Company Ud. pp 9?23.
Artículo cedido por MEVEPA en virtud
del convenio de intercambio y colaboración entre
esta asociación y Veterinaria.org.