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Cirugía en Oncología
MVZ Francisco
J Alvarez Berger
Dentro del área de la cirugía en oncología,
debemos considerar la toma de biopsia para el estudio
histopatológico. La biopsia para el diagnóstico,
es esencial en oncología, debido a que si existiera
un diagnóstico erróneo, las decisiones
que se tomen para el tratamiento tampoco serían
los correctos, por lo que la biopsia que se obtiene
y se interpreta adecuadamente, es clave en la práctica
de la oncología. Por medio de la biopsia se
obtiene el diagnóstico y el grado histopatológico,
que son esenciales para la interpretación del
tratamiento y del pronóstico. Existen técnicas
no quirúrgicas para la obtención de
muestras como la punción con aguja delgada
para citología o la utilización de agujas
para biopsias, que en muchos de los casos, son suficientes
para la obtención de un diagnóstico
correcto, sin embargo, estas técnicas no siempre
permiten el establecimiento de un diagnóstico
definitivo. Una de las causas es debida a que por
medio de estas técnicas, se obtienen muestras
pequeñas de áreas discretas del tumor,
que no en todos los casos son representativas de la
totalidad del tumor, y en ciertos casos, es importante
el estudio de la arquitectura morfológica del
tumor para determinar el diagnóstico. Además,
en algunos casos, las masas no son accesibles a las
técnicas por aguja y se requiere de una técnica
de biopsia abierta (quirúrgica). La mayor desventaja
de las biopsias quirúrgicas es que en la mayoría
de los casos, deben de ser realizadas bajo anestesia
general y muchos de los pacientes con cáncer
pudieran no estar en condiciones de este procedimiento,
por lo que siempre se debe de recordar que un paciente
con posible diagnóstico de cáncer, debe
de ser examinado y valorado completamente antes de
realizar cualquier procedimiento que pudiera poner
en riesgo su vida.
Existen dos métodos de biopsia
quirúrgica: incisional y excisional. La biopsia
excisional, se refiere al método en donde la
totalidad de la masa es retirada, la ventaja de este
método sobre la biopsia incisional es que al
retirarse la masa completa puede ser curativa, sin
embargo, generalmente al realizar este tipo de biopsia,
no se incluyen márgenes quirúrgicos
extensos, causando una excisión incompleta
del tumor, resultando en una enfermedad residual microscópica,
complicando una posible segunda intervención,
lo que resulta en un aumento de posibilidad en la
recurrencia del tumor. Por esta causa la biopsia excisional,
idealmente, se reserva únicamente a masas pequeñas,
superficiales, movibles y de fácil resección.
Sin embargo en casos de masas de órganos internos,
la biopsia excisional es el método de elección,
ya que una segunda intervención aumenta la
morbilidad del paciente.
La biopsia incisional se refiere a la
toma de una sección de la masa que aparente
ser representativa. Este método es recomendado
en masas superficiales, grandes, adheridas a tejidos
adyacentes, localizadas en sitios con dificultad en
incluir márgenes de seguridad (extremidades)
o donde se sospeche de malignidad y se requiera de
una cirugía radical. Es de importancia planear
el sitio de biopsia para que este sea incluido en
la cirugía definitiva. Siempre hay que considerar
que, aunque lo ideal es obtener una biopsia para el
diagnóstico histológico antes de realizar
una cirugía definitiva, esto no siempre es
práctico, por lo que cada caso debe ser manejado
de manera particular y valorar que es lo mejor para
cada paciente. Las biopsias incisionales no deben
de ser realizadas si comprometen el éxito del
tratamiento definitivo.
Las muestras deben de ser fijadas en
formol al 10% y no deben de ser mayores a 1 cm de
espesor, si así lo fueran, las muestras deben
ser rebanadas por cada centímetro de longitud.
Una historia detallada debe de ser enviada con la
masa, que incluya: localización, historia de
recurrencia, invasión, rango de crecimiento,
etc. De preferencia la muestra debe ser evaluada por
un patólogo veterinario calificado en vez de
un patólogo con experiencia en enfermedades
del humano, ya que a pesar de que existen similitudes
en varios tipos de cáncer entre ambas especies,
existen suficientes diferencias que resultan en errores
de interpretación. Una biopsia cuidadosamente
realizada, remitida e interpretada puede ser el paso
más importante en el manejo y pronóstico
de un paciente con cáncer.
Siempre que se realiza una cirugía
en oncología, no sólo se debe tener
conocimiento y habilidad en los principios y técnicas
de cirugía general, también se debe
de tener una buena comprensión de la biología
del cáncer, una expectativa del comportamiento
de la neoplasia, saber el tipo, grado histológico
y clínico, los efectos locales y sistémicos
de ese tipo de tumor, si una cura es posible, si la
cirugía esta indicada del todo, se debe estar
familiarizado con las modalidades terapéuticas
no quirúrgicas, cuales son las opciones de
tratamiento adyuvante o alternativo, así como
involucrarse en los procedimientos prequirúrgicos
y posquirúrgicos como manejo de dolor, infección
y necesidades nuticionales.
La cirugía es el tratamiento
de elección para un cáncer localizado.
Por medio de la cirugía mas pacientes han sido
curados de cáncer que con ningún otro
tratamiento, sin embargo, en casos de tumores localizados
pero que tienen una alta probabilidad de presentar
metástasis distante, es importante planear
conjuntamente un tratamiento adyuvante. La cirugía
tiene las ventajas sobre otros tratamientos como quimioterapia
y radioterapia, ya que puede proveer una cura inmediata
y completa, no tiene efectos carcinogénicos
y es menos inmunosupresiva. Como desventaja se considera
el aumento de morbilidad durante anestesia y la posible
alteración de la anatomía y fisiología
normal. Para que una cirugía sea curativa,
el paciente debe tener una enfermedad local confinada
a un solo sitio, si una metástasis distante
ha ocurrido, la cura con cirugía es poco probable,
y como regla general, la primera excisión quirúrgica
ofrece la mejor probabilidad de cura. Si existe una
recurrencia, otros tejidos pueden ya estar involucrados
y que previamente no lo estaban, requiriéndose
una cirugía más extensa que en el tumor
primario.
En algunos casos el cáncer puede
ser muy extenso como para alcanzar una excisión
curativa, sin embargo posiblemente, la resección
parcial, puede mejorar la calidad de vida del paciente
eliminando complicaciones que pongan en riesgo al
paciente o solamente para eliminar la incomodidad
que el tumor le cause, aunque la cirugía no
necesariamente amplíe el periodo de sobre vivencia,
a este tipo de cirugía se le conoce como cirugía
paliativa. Cuando se lleva a cabo este tipo de cirugía
se debe de ser muy cuidadoso considerando que ningún
tratamiento debe de ser peor que el no realizar ningún
tratamiento. En otras ocasiones la cirugía
puede ser preventiva del cáncer, como por ejemplo
realizar ovariohisterectomía a temprana edad
para prevenir cáncer mamario o bien la orquiectomía
de testículos retenidos, que presentan mayor
riesgo en desarrollar alguna neoplasia.
Algunos puntos importantes sobre cirugía oncológica
son:
1. Todos los tractos causados por
la biopsia incisional, deben de ser removidos junto con
el tumor, con el fin de evitar una posible siembra celular
en otro sitio.
2. Los vasos sanguíneos del tumor, en especial
los venosos, deben de ser ligados de manera temprana,
con el fin de evitar que se liberen trombos de células
tumorales hacia la circulación sistémica.
Dejando un margen de seguridad de 3mm hacia el tumor y
de 2mm hacia el vaso principal.
3. Siempre que sea posible, se deben de retirar márgenes
de tejido normal alrededor del tumor, como mínimo
se debe de dejar 1 cm de margen, pero eso depende en parte
del tipo de tumor y agresividad. Los tumores con alta
probabilidad de reincidencia local como sarcomas, mastocitomas,
etc., deben de tener idealmente 2 a 3 cm de margen en
las tres dimensiones. En general se debe de buscar un
nivel de disección donde se alcance un plano mas
allá de donde esté localizado el tumor.
4. Los tumores deben de ser manejados gentilmente para
prevenir el riesgo de la ruptura del mismo y por lo tanto
siembre de células tumorales dentro de la herida
quirúrgica, donde se pudieran desarrollar.
5. Se debe de utilizar material de sutura monofilamentoso,
como el polipropileno.
6. Considerar el instrumental utilizado para remover el
tumor como contaminado, por lo que idealmente, cerrar
la herida sin el instrumental utilizado.
7. Los ganglios linfáticos que se encuentren aumentados
de tamaño, siempre deben de ser investigados, ya
sea por citología o tomando una biopsia (un ganglio
aumentado de tamaño puede estarlo o por presencia
de metástasis o por reactividad al tumor e inflamación,
siendo de ayuda para la respuesta del paciente), por lo
que únicamente los ganglios que presenten metástasis
deben de ser removidos. La remoción de ganglios
normales de manera profiláctica puede ser perjudicial,
ya que los ganglios regionales, inician una respuesta
inmune favorable tanto local como sistémica.
Cada día es mas frecuente el
considerar a la cirugía como parte de un tratamiento
multidiciplinario, en donde se combina con otras modalidades
de tratamiento con el fin de maximizar los beneficios
de los diferentes tratamientos y al mismo tiempo minimizar
los efectos adversos. La cirugía puede ser
combinada con terapia adyuvante prequirúrgica
y/o posquirúrgica, utilizando quimioterapia,
radioterapia o inmunoterapia. Generalmente la terapia
adyuvante utilizada es la posquirúrgica y tiene
como fin eliminar el tumor a escala microscópica,
que posiblemente fue dejado después de cirugía.
Muchos agentes quimioterapéuticos pueden impedir
o retardar la cicatrización de la herida, la
recomendación en general, es esperar 7 a 10
días después de cirugía para
empezar la quimioterapia, en especial en sitios de
alto riesgo como en el caso de una anastomosis intestinal.
La salud de los pacientes con cáncer
generalmente se encuentra comprometida por efectos
secundarios causados por el tumor o por efectos del
tratamiento, como lo son dolor, inmunosupresión,
desnutrición y depresión. Una cirugía
en oncología exitosa no sólo es medida
en si el tumor fue retirado completamente y la reconstrucción
fue adecuada, si no también en que el paciente
debe de tener una recuperación apropiada, lo
que requiere de un cuidado de soporte posquirúrgico,
manejo del dolor, prevención de infección
y soporte nutricional.
1. El cuidado de soporte incluye: mantenimiento
de la hidratación, balance electrolítico,
volumen sanguíneo, oxigenación y cuidado
de enfermería.
2. El manejo de dolor es muy importante en la recuperación
del paciente. El dolor, es un factor estresante, que
puede causar respuestas fisiológicos negativas,
debilidad y prolonga el periodo de hospitalización
y recuperación. Los pacientes con dolor no
tienen respuestas iguales (algunos responden con vocalizaciones
y agitación, mientras otros presentan letargia
y depresión) por lo que si se valora la presencia
de dolor basándose en la respuesta del paciente,
en muchas ocasiones se puede omitir el proveer analgesia.
Lo recomendable es asumir la presencia de dolor cuando
la condición aparenta ser dolorosa y considerar
la terapia analgésica basándose en sus
beneficios y no basándose en la respuesta del
paciente. La analgesia debe ser considerada como parte
de un plan terapéutico efectivo que provee
condiciones óptimas para la recuperación
del paciente. En general el pico de dolor máximo
posquirúrgico se presente entre 6 a 24 horas,
sin embargo lo recomendable es manejar el dolor desde
antes del procedimiento utilizando una terapia multimodal,
como por ejemplo: utilizar agentes agonistas-antagonistas
opioides (Butorfanol, Nalbuina) como agentes preanestésicos,
continuando estos mismos agentes a mayor dosis 6 a
12 horas después de la cirugía y disminuyendo
la dosis en las siguientes 24 horas; y después
ser sustituidos por antiinflamatorios no esteroidales
(Carprofeno, Meloxicam) durante los siguientes 5 a
8 días. Es importante dar en conjunto protectores
de la mucosa gastrointestinal.
3. Los pacientes con cáncer se encuentran en
un riesgo incrementado de desarrollar alguna infección
debido al estado de inmunosupresión que pueden
presentar, ya sea por el mismo tumor, edad avanzada
o por quimioterapia. Por lo tanto, la antibioterapia
profiláctica debe ser realizada en cirugía
oncológica. El antibiótico ideal a utilizar
es el que tenga acción contra los organismos
que se esperen encontrar durante la cirugía,
que tenga un buen margen de seguridad y que sea relativamente
barato. Como ejemplo está la cefazolina. El
tiempo de administración es importante, ya
que los antibióticos deben de estar presentes
en los tejidos del sitio quirúrgico durante
el procedimiento, por lo que la recomendación
es que la antibioterapia sea iniciada con un mínimo
de dos horas antes del procedimiento.
4. El soporte nutricional es esencial y muchas veces
poco considerado en el tratamiento de un paciente
con cáncer. La nutrición adecuada permite
una cicatrización adecuada y previene complicaciones
posquirúrgicas. La cirugía impone una
demanda adicional de energía además
de considerar que el cáncer por si mismo tiene
efectos adversos por en el paciente. Entre los factores
que nos ayudan a determinar a los pacientes que necesitan
soporte nutricional son anorexia, pérdida de
peso corporal, fiebre, pérdida de proteínas,
exudados, edad, estado nutricional previo e hipoproteinemia
entre otros. La vía enteral es la vía
de elección para el soporte nutricional en
el paciente con cáncer, es fisiológicamente
más natural y provee nutrición a los
enterocitos, permitiendo la recuperación, o
bien evitando el deterioro del tracto digestivo. Si
el paciente es capaz de comer pero presenta un apetito
disminuido, el consumo de alimento puede ser mejorado
ofreciendo alimentos más palatables o calentando
el alimento para aumentar la palatabilidad. La utilización
de estimulantes del apetito, como diacepam o ciproheptadina
pueden ser utilizados. La alimentación forzada
no es recomendada debido a que tiende a incrementar
el estado de estrés del paciente, deteriorando
su recuperación. La alimentación a través
de sonda, presenta la ventaja de no ser estresante
para el paciente y es relativamente fácil de
realizarse. Las técnicas mas recomendadas son
las sondas nasoesofágicas y las sondas faringoesofágicas,
sin embargo si existen disfunciones nasales, faringeas
o esofágicas, o que presenten vómito
frecuente, otras técnicas deben de ser utilizadas
como las sondas aplicadas por gastrotomía o
enterotomía.
Antes de discutir las ventajas y desventajas
de las opciones de tratamiento sea quirúrgico
o de otro tipo, se deben considerar las decisiones
que se deben tomar en cuanto si un tratamiento dado
es el adecuado o no, tanto por parte del propietario,
como por la del veterinario. Las decisiones del propietario,
deben ser tomadas a partir de la evaluación
del pronóstico con o sin tratamiento contra
el costo, inconveniencia, morbilidad asociada con
el tratamiento (calidad de vida), la presencia o estado
de una enfermedad coexistente y edad. La experiencia
personal del propietario con el cáncer, también
influye sobre su decisión. La decisión
sobre el tratamiento por parte del veterinario se
refleja en su experiencia clínica en el pasado
con situaciones similares, su propia comodidad con
la modalidad de tratamiento mas adecuada y su inclinación
personal en la valoración de tratar una enfermedad
maligna. Los factores que normalmente influyen sobre
la selección del tratamiento son: el tipo tumoral,
su comportamiento biológico, grado clínico,
la salud general del paciente, su desempeño
y el costo del tratamiento. Siendo este último
factor algo muy subjetivo dependiendo del propietario,
por lo que uno como médico siempre debe ofrecer
todas las opciones posibles, independientemente de
su costo, dejando la decisión al propietario
sobre si el costo es caro o no.
Es importante tomar en cuenta que no
todos los pacientes son candidatos para recibir un
tratamiento, no todos los propietarios tienen los
recursos emocionales o financieros para proseguir
un tratamiento y que no todo veterinario tiene las
facilidades o la disposición en participar
en un tratamiento avanzado para el cáncer.
Sin embargo, una cierta decisión siempre es
tomada, así sea el de la eutanasia. Cuando
un paciente con cáncer es evaluado, todo médico
debe tener en mente que en casi todos los casos, cuando
al propietario se le da la opción de algún
tratamiento, este elige el tratamiento sobre la eutanasia,
por lo que siempre se deben de agotar todas las opciones
antes de tomar la decisión de una eutanasia.
Una vez tomada la decisión sobre
dar un tratamiento, debe elegirse la mejor opción
posible, y es importante el identificar problemas
conjuntos como la presencia de síndromes paraneoplásicos
y/o alguna otra enfermedad coexistente, y antes de
instaurar algún tratamiento, el paciente debe
ser estabilizado con la corrección de estas
en caso de que estuvieran presentes. Para esto es
crucial el establecimiento de un diagnóstico
basado en la historia clínica, examen físico,
pruebas de laboratorio, imagenología, citología
e histopatología.
Una vez que es establecido el diagnóstico
de una enfermedad maligna, el médico y el propietario,
deben establecer si la meta del tratamiento es la
cura o si el tratamiento es paliativo, si la meta
es la cura se debe ser tan agresivo como el paciente
y el propietario lo puedan tolerar. El objetivo principal
de un tratamiento es el facilitar la cura y restaurar
la salud (inducir al tumor en una remisión)
junto con la obtención de una buena calidad
de vida. Y siempre que se elija un tratamiento dado,
la calidad de vida debe ser mantenida o mejorada,
si esto no es así, el tratamiento debe ser
suspendido o modificado. En muchos casos el tratamiento
será paliativo, pero esto no sugiere que sea
inútil, debido a que en estos casos se extiende
el tiempo de vida del paciente manteniendo una buena
calidad de vida, además de que en algunos casos
los tratamientos paliativos pueden resultar en la
cura. Por lo general la cirugía y radioterapia
van enfocadas hacia la cura, mientras que la quimioterapia,
en la mayoría de los casos es paliativa.
Como regla general, para seleccionar
la mejor modalidad de tratamiento, se debe elegir
un tratamiento local para una enfermedad localizada
y la elección de un tratamiento sistémico
para enfermedades sistémicas o bien para enfermedades
donde el tratamiento local no sea curativo o exista
la posibilidad de metástasis. La planeación
desde el inicio de un tratamiento primario seguido
de algún tratamiento adyacente, da generalmente
un mejor y exitoso resultado, como puede ser la cirugía
como tratamiento primario en conjunto de quimioterapia
adyuvante.
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